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El circo social: Haciendo malabares para conseguir trabajo

Me pliego en dos, con la cabeza abajo. Digo que no con la cabeza, digo que sí, me balanceo suavemente desde la cadera y relajo la espalda”. A primera vista, no parece que, con esta entrada en calor, el instructor Martín Ruiz está ayudando al grupo de jóvenes ahí doblados a conseguir trabajo. Sin embargo, desde que el payaso y artista circense empezó a enseñar los talleres de circo del proyecto Cuerda Firme en enero 2014, más de 75 jóvenes de 18 a 29 años consiguieron empleo a través del programa.

Oscar Cirilo es uno de los 150 alumnos que pasaron por los grupos de Cuerda Firme. Tiene 19 años y obtuvo su certificado de asistencia completa al programa el año pasado. "Soy una persona muy tímida que antes no se relacionaba con la gente, me costaba mucho hablar con los que no conozco". Al egresar, Oscar consiguió trabajo en una pizzería. “Me ayudó este curso para trabajar en equipo”, confía el chico mientras demuestra las destrezas que aprendió con los diábolos en la cancha de la escuela donde está alojado el programa.

A veces el curso empieza con acrobacia de piso o con caminar sobre zancos, pero hoy es con un ejercicio de diábolos. El diábolo es un cilindro en forma de reloj de arena que se mantiene en equilibrio rodando sobre una soga atada a dos palitos que se manejan con cada mano. "La mano izquierda te da dirección y la derecha, altura", guía el profesor. Al principio, los chicos hacen el ejercicio solos, luego en grupos, donde, en una fila, él que tira el diábolo al techo le deja el lugar al que está a su lado para recibir y corre a ubicarse en la otra punta de la fila. Así rotan y logran juntos mantener el diábolo en el aire.

Cuerda Firme apuesta a potenciar de manera lúdica ciertos rasgos que se requieren para la vida laboral. “Se trata de saltar barreras y perder miedos, buscar distintos caminos para que los pibes se puedan expresar”, ilustra el instructor Martin Ruiz. 

La iniciativa es un programa común entre Argentina, Perú y Chile que fue creado por el porteño Circo del Sur, una escuela de circo con amplio recorrido comunitario. Después de 10 años en el CHELA de Parque Patricios, Circo del Sur se mudó este año al centro educativo Isauro Aranciaba, de San Telmo. La directora ejecutiva de Circo del Sur y creadora de Cuerda Firme, Mariana Luna Rúfolo, cree que el circo puede dar herramientas para la vida a los chicos. “Fortalece sus habilidades socioemocionales para enfrentar mejor el mundo del trabajo y la vida en general. El compromiso, la creatividad, empatía, autoestima, trabajo en equipo, comunicación son algunos de los temas que vivenciamos, reflexionamos y fortalecemos”.

El proyecto que Rúfolo dirige tiene dos ramas: una es la práctica circense y la otra, la búsqueda concreta de trabajo o capacitación. Natalia Bertero es psicóloga y profesora de los cursos de Cuerda Firme. Participa físicamente en el taller, a la vez que sirve de nexo entre la enseñanza circense del profesor y la orientación profesional de la tutora laboral. “Usamos técnicas de piso como malabarismo y acrobacia para trabajar la comunicación, el compromiso, las pirámides humanas para el trabajo en equipo. Cada dinámica apunta a una habilidad socioemocional que creemos que es importante en el mundo laboral”.

En unas sillas de plástico al borde del salón, Bertero conversa con los alumnos uno por uno y los prepara para su encuentro con la tutora laboral. “Esta semana, los chicos pueden juntarse con ella para redactar o actualizar su currículum y hacer un simulacro de entrevista en previsión de lo que los espera el lunes. Esto es real”. El lunes, la panificadora y cadena de gastronomía Le Blé tomó una entrevista laboral a los ocho chicos del grupo de Cuerda Firme. La empresa ya presenció una clase la semana pasada y aprovechó para hacer una entrevista grupal. La tutora laboral, Natalia Pereira, se encarga de que sus alumnos lleguen preparados a las entrevistas, pero también está en constante búsqueda de socios laborales con los cuales los alumnos puedan sumar experiencia.

“Le Blé tiene una fuerte pata social. Este es el segundo grupo de Cuerda Firme que pasa por ahí. Les da a los chicos la oportunidad de una práctica laboral que les suma experiencia para la vida y para su currículum.” Regionalmente, el proyecto cuenta con unos 40 socios laborales, tanto en el sector privado, gubernamental, y organismos sin fines de lucro. “Le Blé nos conoció porque nos aliamos con la Asociación de Marcas y Franquicias, una cámara comercial de la cual forma parte. Pero colaboramos también con otras empresas como Farmacity y OSDE, que cada mes nos convocan para entrevistas, con unas ONG como Arbusta que ofrece servicios tecnológicos y con programas gubernamentales, ”, explicita Pereira.

En cuanto a Oscar, dejó la pizzería y volvió a estudiar idiomas y además fue uno de los seleccionados por Le Blé. “Quiero aprender portugués e inglés para viajar y recorrer el mundo”. Además, será capacitado para enseñar circo social, como para no dejar duda de que haciendo malabares, se consigue trabajo.

 

Soy una persona muy tímida que antes no se relacionaba con la gente. Por ejemplo, me costaba mucho hablar con desconocidos. Me ayudó este curso para trabajar en equipo. Busco trabajo para ayudar a mi madre y a mi hermano, ahora que aumentó todo”.  Oscar Cirilo tiene 19 años. Es uno de los egresados de Cuerda Firme que trabajara en la panificadora Le Ble

 

Respaldo del BID y sedes en Chile y Perú

 

Cuerda Firme es un proyecto conjunto que Circo del Sur representa en Argentina. Sus pares son La Tarumba en Perú y Circo del Mundo en Chile. En total, el proyecto ya formó a más de 1.500 jóvenes, de los cuales el 50% de los graduados consiguió trabajo y el 55% son mujeres. Cuenta con el respaldo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el apoyo socioeducativo del Cirque du Soleil, a través de su rama social Cirque du Monde.

Su objetivo básico es explotar las habilidades socioemocionales (o habilidades blandas): competencias a través de las cuales las personas de entre 18 a 29 años pueden interiorizar una serie de aspectos como el manejo de sus emociones, el planteamiento de metas positivas, la confianza y la autoestima, la relación con su entorno o la toma de decisiones responsables.

Circo del Sur, que trajo el proyecto a Buenos Aires, es una ONG que desde 1996 se dedica en Buenos Aires a las artes circenses y la cultura como estrategia de desarrollo y transformación comunitaria, social y personal. Tiene como propósito la transformación social a través del arte. Pensar al arte circense como una estrategia para generar nuevas formas de pertenencia, participación y organización comunitaria así como para potenciar el desarrollo de las capacidades de creación y autonomía de los jóvenes con los que trabajan.

Myriam Selhi/Maestría Clarín/San Andrés

 

 

 

 

 

 

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